Tanto en nuestra vida física como espiritual, siempre hay muchas pruebas y obstáculos. En el pasado, cuando los israelitas enfrentaron grandes pruebas: el desierto sin agua ni comida y la tierra de Canaán habitada por gigantes, Josué y Caleb pusieron su esperanza solo en Dios. Como ellos, necesitamos la fe para ver la puerta de la esperanza que Dios nos ha abierto en medio de las dificultades.
Así como a través de la resurrección y ascensión de Jesús, Dios abrió la puerta de la esperanza del reino de los cielos para los santos de la Iglesia primitiva que se desesperaron por la crucifixión de Jesús, y así como Jesús le mostró a Pedro, que no había pescado nada en toda la noche, el milagro que se desarrolla cuando ponemos en práctica su palabra, hoy también se cumplirán las palabras de Cristo Ahnsahnghong: “El evangelio será predicado en todo el mundo”.
Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy. Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti. Salmos 39:4–7
Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Mateo 24:13–14
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