Los salmones viven en el mar y luego regresan a su lugar de nacimiento para desovar. En ese proceso, así como el salmón soporta el dolor usando su energía almacenada sin comer, nosotros también debemos superar el dolor de nacer de nuevo desechando todos los malos hábitos y comportamientos que hemos aprendido en este mundo y esforzarnos por volver a nuestro eterno hogar celestial donde el Padre y la Madre moran.
En este momento, cuando todas las naciones vuelan a los brazos de la Madre Jerusalén celestial como está profetizado en la Biblia, los miembros de la Iglesia de Dios siempre practican las «Palabras del Amor de la Madre» según sus enseñanzas, revelando la gloria de la Madre Jerusalén celestial al mundo entero a través de sus buenas obras.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12:2
Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento. Isaías 60:1–3
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